Hola blog J
(si, ya sé que suena parecido al trillado “querido diario” pero es mi blog y yo escribo como se me da la gana ¿ya?)
Estos días han sido para llorar por muchas razones.
Como inicio de la catástrofe, tuve la última clase del cursete que estuve llevando en la universidad. Ahí, entre pasivos, activos y patrimonios netos, sentí que algo raro estaba sucediéndome.
Sábado- Domingo: Tengo frío, me duele la vida y la cabeza me estalla. No sé de dónde saco fuerzas para movilizar este cuerpo decadente hasta la estación del Metropolitano más cercana, espero por 20 minutos un metro vacío, me arrastro hasta un asiento y muero lentamente hasta llegar a mi hogar.
¡Mierda! Estoy enferma con fiebre de 40 temblando como un perrito,llorando y rogando para que mi mami venga a salvarme y que la fiebre baje. Ninguna de las dos cosas sucede.
Lunes: Tengo que ir a la universidad a dejar más papeles porque “señorita, si no los entrega la copia de tal cosa, no le programamos el examen y la que se verá en problemas es usted” , a matricularme al cursete del ICPNA que estoy tomando y tengo que estudiar mucho para un examen programado para el miércoles.
Yo, con la vida hecha añicos, con algo de fiebre aún y con varias ganas de volver a mi cama, sólo voy al ICPNA. No puedo ir más allá. Me matriculo con plata que no sé de donde sale porque se supone que mi tarjeta está en cero, regreso a mi cama y muero otra vez. ¿Estudiar? No gracias broder, paso por hoy.
Martes: Voy a la universidad. Estudio a medias en el camino porque me distraigo con un cuasi robo en el Metropolitano y porque a mi iPod se le ocurre abandonarme. Ahí comprendo que hay que cargar el iPod antes de darme esos trotes, que me distraigo muy seguido y que en el Metro también roban.
Llego, camino, corro, salto, hablo, grito, fotocopio, imprimo, rio , empujo y regreso a mi hogar. ¿Estudiar? Ya para qué? como dice Camagüey, si el examen es MAÑANA.
Miércoles: Ya me siento mejor pero igual no voy al ICPNA porque “es el primer día y casi nunca hacemos nada”, mi madre llega de su viaje y vago hasta las 11, hora en la que una amiga viene a casa para “repasar” los 18 cursos que NO habíamos estudiado bien y de los cuales tenemos examen ese mismo día. Jamás hacemos el “repaso” propiamente dicho. Full distracción, chismes porque “oye te cuento que Fulanito está con esta mostra, que no le conviene pero él no se da cuenta”, de mensajes de derrota porque “ya no pasamos, el examen está yuca y jalaremos riquísimo”.
4:30 de la tarde se nos ocurre enrumbarnos a la universidad. Teniendo en cuenta que mi comarca está en el orto del mundo y que la universidad está en el otro, estábamos a las 5:30 estancadas en Javier Prado y el examen era a las 6:00pm.
Yo con mi característico “puta madre, ya no la hacemos” (con dolor de pecho incluido) y mi amiga volviéndose loca con los semáforos y tocando el claxon como demente perdíamos las esperanzas de llegar puntualitas a las 6:00pm.
Llegamos a la universidad a las 6:20 y corro al salón en cuestión.
Todos sentados y yo llego con el corazón en la boca, asustada y rogando que me dejen dar el examen sino hacía mi plantón ahí mismo.
Me dan el examen que era un cuadernillo de 5 hojas, una hoja de respuestas y ni un “buenas tardes” ni mucho menos un “buena suerte” de cortesía.
Veo el examen, veo la hora y digo “¡Ay mierda! ¿qué es esto? seguido de un Puta madre, ya me cagué”
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| Examen de opción múltiple... u can go to the hell! |
