jueves, agosto 04, 2011

Hay que saber decir “Chau”


¿Tu sabes?


¿Me enseñas?

¿Se puede?

El Peruano Japonés. Los chocolates triángulo. Los parques. Las caminatas. Las canciones. Las risas. Mi iPod, Las bromas sobre la “vejez”. El Tip Top. La búsqueda de mesas en el Tip Top. Las latas de Coca-Cola. Los grifos. El  Patapoint. El malecón. Larcomar. Los tequeños en Café Café. Mayo. Los mensajes de texto. Miraflores. Pablo Saldarriaga. Los cajero automaticos. Los tropiezos. Las risas por los tropiezos. Messenger. Los correos electrónicos. Tus lentes. La Torre Roja. El UVK al que nadie entró. Los primeros abrazos. Las salidas en grupo. Chili’s. Friday’s. Los links de videos de youtube. The Drums. El DVD de Morrissey que jamás me diste. Facebook. La búsqueda de un grifo. Tus ganas de ir al baño. El beso en la mejilla. Las cuentas de Twitter. La tía de Carlos. Las conversaciones por Gtalk. Los comentarios del blog.  La casi-muerte del chico de Teleticket. La tragedia por el mocoso pavo. Mis disculpas por eso. Mi blog. Tu blog. Los Halls. Subway. La chica que te dijo “peperoni”. Megaplaza (¿?). El Metropolitano. Mi primera vez con una carapulcra (JA). La Marina de noche. La lluvia. Las llamadas telefónicas. La búsqueda de una cabina de internet. El Metro de Pershing. El Volkswagen al revés. El olor a baño sucio del teatro. La J. Prado con Palmeras. Los semáforos. El “bienOno”. Las pistas que jamás pude cruzar sola. Las “calles peligrosas”. La casa de Miriam Fefer. Tu cara de susto. La búsqueda de tu futura casa. El Olivar. El Picolin. Las tardes caminando sin rumbo. Mi morral. El feriado largo. El nextel perdido. La búsqueda del mismo. Las papas Lays. El tarareo de “Bones”. Las ganas de tener carro sin saber manejar. El ají de gallina en el Sillar. Los comentarios de facebook. Alfredo (¿?). 28 de julio. El segundo piso de mi casa. Tu foto con audífonos y chompa roja. Los paréntesis de tu nick. Junio. Los taxis seguros. Las conversaciones por mails. La llamada desde Piura. La primera salida. Las llamadas amenazantes de mi mamá. Mi módem odioso. El sintetizador de voz del metropolitano. La farmacia llena de gente. Tus dolores de cuello. Mis burlas porque no te podías mover. Naranjal con Universitaria. Julio. El “te quiero” en un sms zombie. Tu llamada de cumpleaños. Tu “Hola, que tal?”. Mi frustración por no saber que responder. Los atropellos de los que nos salvamos. Mi laptop. El “min por min, max por max” que alguna vez escuché. El encuentro con tu hermana. Nuestra cara de susto. La Bomboniere. Tus brackets. El carro con asientos llenos de vómito. Mi cara de asco. El sobre con los papeles de la liquidación. Tus burlas del Cono Norte. Arctic Monkeys. Las converse. Las veces que nos vestimos igual. Tu olor a trago. Luka de Suzanne Vega. Los juegos de Mario Bross. Mi “concha de tu madre” jugando Mario Bross. La vez que pedimos lo mismo en Subway, Las veces que pedimos lo mismo en otros lugares. Los abrazos. La vez que compartimos mis audífonos en una esquina. Cuando me enteré que tenías “novia" y que yo tenia "novio". El hospital abandonado. La vez que escuchamos 2 canciones de Erasure en un taxi. Las estaciones del Metropolitano. Las veces que nos escondimos. Las veces que hablábamos como si estuviéramos haciendo algo prohibido. Las miradas de reojo. Rústica. El cuarto de la computadora. Las  fotos que nos tomaron. La vez que me dijiste que ibas a decir algo tonto y dijiste algo bonito. La conversación que no quise iniciar. El “hola” con agarrada de panza. El “nothing nothing”. La señora que entró en el momento menos indicado. El pluggo. El stalkeo por twitter. Los saltos gigantes zurrándonos en lo estipulado por  el old-fashioned love. El tuit n° 9000. Brandon Flowers. Mi icono con su bolsa de papel. Mi poster del bomba. La 1era vez que te toqué la panza en el paradero. Las veces que te hiciste el loco. Las conversaciones cuando estabas ebrio x). Tu odio al teléfono. Las charlas sobre el final de Minguito x). Mi ropa de macho. Los primeros “te extraño”. Los lentes que pisé. La vez que hablaste todo un día de Caballeros del Zodiaco. El host de Chilis. La cuenta mojada. El olor fétido del bartender. La huida de Chilis x). La banca recién pintada del malecón. La tienda de música de Larcomar. El groupon sin usar. El mail que causó la desgracia. Los mails de Gmail. Cuando te llegó el mail de la Embajada. Cuando nos dimos cuenta que nos habíamos jodido.  Cuando nos dimos cuenta que teníamos que decirnos CHAU. 

              ¿Alguien  conoce a este pata? ¿Le podrian decir que me lo quiero comer?

lunes, julio 25, 2011

tan taba que no me doy cuenta cuando me roban ...

La primera  vez que me robaron fue una horrible mañana del 2006 (si es que mi memoria no falla). Encontrábame yo (siempre quise escribir eso) sentada cómodamente en el  asiento duro del carro que me llevaba a la U. 

En ese entonces era una mocosa de 17 años que iba  a la universidad en un carro que la paseaba por medio Lima y que era tan taba que sabiendo eso, igual todos los días tomaba el mismo. Si quieres saber mas de mis inicios universitarios, lee aquí.

Usaba una mochila Porta (bamba por supuesto) y en el único bolsillo de adelante, solía poner mi billetera (si, recontra taba).

Ese día el carro estaba repleto con mucha gente parada que jamás se bajó (cosa rara porque la mayoría se bajaba en Córpac). Ya iba a llegar al paradero  “Negocios, baja”  y mientras esperaba que el carro abriera la puerta, me quedé pensando en las musarañas, mientras que noté solapamente que había un tipo detrás mio.  “Quizá quiere bajar también” – pensé.

Abrieron la puerta y me bajé contenta porque había llegado temprano. Al llegar a la puerta de universidad, busqué mi TCP en mis bolsillos porque señorita si usted no muestra su TCP no entra a la universidad  y chan chan chan chaaaaaaan: mi TCP no estaba. Cuando quise buscarlo en mi mochila me dí cuenta de que el dichoso bolsillo de mi Porta bamba estaba abierto.

No tenía ni mi billetera, ni mi TCP. Chau  plata, carnet de medio pasaje. Hasta las mentitas que tenia guardadas en ese bolsillo desaparecieron. El Sr. ladrón arrasó con todo.

Me desesperé porque no podía entrar a la U, porque no tenía plata para mi pasaje, porque no iba a poder pagar medio pasaje hasta la mitad del año entrante, porque iba a entrar en la semana se finales y ni cagando iba a ser todos los trámites para sacar todos los carnets de nuevo y porque por primera vez, estaba llorando en público porque un hijo de puta me había robado.


Apuesto que todos los Sres. Choros que me han robado, han dicho eso de mi ¬¬'

No fue la única vez claro, me han robado 4 veces más pero en todos los robos, yo no me he dado cuenta ,no sé si eso es un #win o un #fail.  Lo que sí sé es que después del robo siento tengo ganas de ver a ese maldito y lastimarlo (como si pudiera no?).

 Independientemente de lo que me hayan robado o no, me da cólera que sean tan conchudos de querer ganar haciendo algo tan bajo. Los señores choros de micro deberían utilizar sus “habilidades rateriles” para hacer algo más paja y más organizado, ser marca por ejemplo.

Nos estamos leyendo 

lunes, junio 27, 2011

No entiendo ...

 1.-  A la gente que habla en altavoz por Nextel. ¿Acaso piensan que al resto les interesa escuchar su conversación? Lamento decepcionarlos, pero generalmente a mí ME LLEGA A LA  PUNTA DEL PELO SUS CONVERSACIONES


¿Se creen la gran cagada por tener Nextel?

 A estas alturas de la vida, hasta el perro que no tengo tiene nextel así que muéranse todos (si, puedes morirte ahora). Tampoco entiendo cómo es que pueden “escuchar mejor” cuando hablan en altavoz cuando usándolo la voz de la otra persona se distorsiona cagado. Cosas nexteleras que nunca comprenderé. PRI PRI.


2.- A las personas que usan su celular para escuchar música (otra vez en altavoz)  en las combis, micros, metropolitanos y demás tipos de transporte público existente en Lima.


O sea, ¿realmente piensan que a los demás nos gusta la música que escuchan?

Bueno fuera que escucharan música bonita. No salen de su reggaetón, sus bachatas de los asquerosos de Aventura y sus grupos emo. Para algo existen los audífonos,digo nomás. Caso aparte es la gente que camina escuchando música en altavoz. ¿Qué se creen, parlantes móviles?


3.-  A las parejas que se encargan de publicar en todas las redes sociales s que están en una relación. Ojo con esto, tiene su pro y su contra. Al aceptar el coso de “X está en una relación con Y”, te metes en un saco de 11 varas (como dice mi madre, aunque jamás en mi vida he visto uno, ni sé que tiene que ver esa frase con lo que estaba escribiendo pero ya fue).

A los 3 segundos,te llegan miles de LIKES y comentarios  tipo “Ya era hora”,  “Que lindos”, “Buena suerte” y demás estupideces.

Termina tu idilio de amor y ahí viene la cagada: “X ya no está en una relación con Y”. Ahí si, agárrate. Ya no te llegan LIKES (salvo que alguna biatch o algún broder que te quiso afanar sea tan maldito para ponerle LIKE jaja) te llegan comentarios chismosos del tipo “¿Qué pasó?” “¿Estás bien? o el peor  de todos que leí hace poco y me quede idiotizada “FUERZA”.  #WTF! Me rio en sus caras.  


4.-  A los chibolos que eXKriBeN AZzi , a los que cambian la U por la V , a los que tienen en sus nicks de MSN o en sus nombres de Facebook cosas como “TuU DiiiABLitohh”, “ lA PrInzZzeZitaHhH” y demás atrocidades (no pude escribir más, va contra mis principios JA!). Caso aparte son los que escriben todo con la H al final : “Ya poEh” “tE qUierOh” y no sé que más.


O sea, ¿sus viejos se sacan el ancho para matricularlos en el colegio,les compran libros y toda esa webada educativa para que hablen/escriban así? No jodan pues.



No sé porque escribí este post tan quejoso pero si pues, no entiendo ese tipo de comportamientos, pero eso si, me he dado cuenta que soy tolerante, MUY TOLERANTE :D  

 ¿Tu los entiendes? Sé solidario y explícame pe’ :D


En serio, ¡Explícame!